Me gusta el sol, Alicia y las palomas,
el buen cigarro y la guitarra española.
Facundo Cabral.
martes, julio 26, 2011
sábado, julio 02, 2011
lunes, junio 27, 2011
viernes, junio 17, 2011
IV
No debe dudarse que existen aquellos que hablan de milagros con plena conciencia de que mienten, y también están los que lo hacen porque sí creen en eso y hasta les llaman- o hablan de ellos a través de- testimonio. Es decir; que los unos hablan de milagros por ingenuos, y los otros por pillos. No es tan necesario saber si el desarrollo racional o algún tipo de ambición son las causas que les motivan a hablar de esas cosas en el templo, en la plaza o donde sea. Es necesario nunca olvidar, que para ambos casos, los protagonistas no merecen más que la sospecha; a la larga, tanto el pillo como el ingenuo pueden pretender lo mismo.
Esos que en verdad creen haber sido bendecidos con milagros, son seres que asimilaron de forma eficaz la consigna oculta de la fe cristiana, esa que versa: engañarás al prójimo como a ti mismo. Esos seres, son capaces de afirmar que el creador los puso en el centro del universo para resolverles los problemas o cumplirles los caprichos, y de seguro, intentarán doblegar al prójimo por muchos medios para lograr lo que pretenden; después de todo, tienen convicción de haber sometido a lo que consideran supremo, y con igual o más autoridad se sentirán para imponer su deseo sobre el prójimo que es efímero y nunca tan eterno como ese sirviente que los hombres de fe tienen en el cielo.
miércoles, junio 15, 2011
DE LA EDAD MEDIA, LOS AJOS Y LA TORMENTA
Soy adicto a la leche con ajo para la gripe, para la debilidad muscular, para síntomas de nada y síntomas de todo. Nunca me ha molestado el olor, me parece agradable y es efectiva aunque me pone algo hiperactivo a pesar que no dejo de sentirme un poco apagado. Ahora la sentí muy rica y eso que cuando la tomé ya no estaba tan caliente. Después de habérmela acabado parecía que no había tomado leche con ajo-mentiría si no digo que me bajó la fiebre-; pero parecía que estaba en un lugar en el que pelaban cebollas, y no sentía olor a cebollas, pero los ojos son los ojos y lás lágrimas no se evitan ni al arrancarlos.
martes, mayo 31, 2011
ESPERO QUE NO SEA MAÑANA PERO NUNCA SE SABE
Vendrán días peores. No podré verlos. Eso es malo; tal vez de esperarlos pude haberme reído de estos días. El trabajo-al menos eso- va bien. Las noches son la parte más larga de cada día. No son noches inútiles pero se siente demasiado calor y la ausencia es tanta y es la misma ausencia. Por tanto golpe se pierden las fuerzas.
Vendrán días peores. Solo esta semana, solo este día, solo estas horas; así digo siempre pero mañana miércoles inicia otra semana, y solo esta semana, solo este día, solo estas horas y a la puerta solo llegan facturas. Los cobros nunca se atrasan. Hay una voz que no tarda; solo tarda lo que va hacia alguna parte, y esa voz va hacia alguna parte y esa parte no es mi puerta.
Vendrán días peores. Solo esta semana, solo este día, solo estas horas; así digo siempre pero mañana miércoles inicia otra semana, y solo esta semana, solo este día, solo estas horas y a la puerta solo llegan facturas. Los cobros nunca se atrasan. Hay una voz que no tarda; solo tarda lo que va hacia alguna parte, y esa voz va hacia alguna parte y esa parte no es mi puerta.
Vendrán días mejores. No recordaré nada. Me gustan las flores pero no los crucifijos. No veré el crucifijo y espero que no lo pongan; no quiero ni eso ni cualquier otra cosa semejante. No oleré las flores y espero algunas. Me gustan las reuniones pero no las prédicas. Estaré presente y seré como una piedra o un candelabro y no quiero que se hable de vida eterna: ni de la del fuego ni de la celeste. Me gustan las iglesias, pero no quiero entrar a una cuando ya no pueda detenerme para ver lo que sí me gusta de los templos. Tendré los ojos cerrados, y mis ojos no reflejarán ninguna cara pálida mientras el sol nace. Será así aunque me quede o me valla.
Vendrán otros días y no puedo-ni me interesa- detener las plegarias; pero no las quiero en voz alta y frente a mi carne antes de que sea ceniza. Quiero que cierren mis ojos, y coloquen mi mano izquierda sobre mi pecho, y sobre mi mano izquierda mi mano derecha; los pulgares estarán uniéndose y no debe ser de otra forma. Cuando ensayo cómo se verán mis dos manos, sonrío por tener las uñas de la mano derecha muy largas, mientras que las de la mano izquierda están muy cortas. Cuando las veo así algunas veces veo un triángulo y otras un pájaro. Siempre siento mis seis rayos de plata.
Vendrán días mejores y también vendrán otros con más espinas, y será así aunque me quede o me valla. Solo espero que al cuarto día, el Principio y el Fin, no grite mi nombre para ordenarme que me levante. Corrijo: para darle una orden a lo que dejen las llamas. Vendrán otros.
para no ser Lázaro
para no ser alcanzado por la gracia de morir dos veces.
para no ser alcanzado por la gracia de morir dos veces.
lunes, mayo 30, 2011
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