miércoles, abril 27, 2011

Y sí amigo
te llamo amigo
con el placer que puedo decirte buenas noches
con el ánimo y la gracia de decir es la luna
es la luna
amigo
no lo quiero decir
pero se terminan las horas
y el tiempo no existe
y lo sabes
y en el tiempo que falta
no serás una sombra
menos una silueta
un nombre o muchas palabras

Y sí
amigo
que sea la sonrisa
o vete
amigo
sé que esto siempre fue lo que es ahora
y mañana no importa
ahora y mañana estarán estas lágrimas
y si quieres golpearme
elije una mejilla
yo
ya he elegido el puño
y sí
amigo
y sí cabrón
te lo devolvería
y no hablaré de estatuas
ni de tu voz que es un alfil
un alfil/un revolver/ un ave

Y sí amigo
la sonrisa o el hasta siempre
y sí amigo
sé que esto sigue siendo lo mismo
y la luna será la misma luna de antes
y también será otra
también es otra
y sí
amigo
y sí
me repetiré tu sonrisa
hasta mi propio vete

viernes, abril 22, 2011

Muerte en representaciones múltiples y de alguna forma monótonas en un día con lluvia

Estoy triste, este día han asesinado a un gran hombre, un maestro, un amigo, un hermano. Le sobreviven su madre, María siempre virgen, sus discípulos y los que se lucran de su sangre. Su paternidad siempre fue disputada entre un ave y un carpintero; Él siempre se sintió hermano de todos: de los adúlteros, de los ladrones, de los leprosos, de los corredores de bolsa, de los buenos hombres y de las mujeres de vida alegre.

Sólo en mi pueblo le he visto morir cuatro veces. Tuvo cuatro cruces, cuatro urnas y cuatro entierros; santos según dicen. Un amigo me ha dicho que también vio su cadáver en otro santo entierro. Entonces son cinco cruces. Él mismo ha muerto una vez en cada una de las cinco cruces; le han azotado cruelmente equis veces equis por cinco veces; al menos eso sé hasta este momento.

Nació hace como cuatro meses pero tenía treinta y tres años. Ahora llueve y Él duerme.

domingo, abril 17, 2011

I

Es abril una llama donde enseñas tus temores
donde descubres que los caminos son absurdos
cuando nadie te espera en la distancia
Abril es un pretexto para el Job que agoniza en tu tragedia

Por eso deseas cerrar los ojos bajo la tierra
bajo la misma que produce sólo cardos
bocas que te insultan uñas que te hieren
ojos que te odian
Buscas con eso guardar tu alma de las escupidas
de las esperanzas pisoteadas de las estatuas sangrantes
de los bosques incendiados
Es tu única manera de evadir la maldad de los humanos
caer hundirte en el polvo sentir el frío de los minerales
y decirle a Dios aquí está tu espantapájaros
Sólo a tu Espíritu no he de ahuyentar
Sólo a él dejaré posar en mi cabeza
en mis hombros en mi corazón de paja

He aquí el actor maltrecho sobre el escenario del campo
sobre los huertos requemados
He aquí que hoy desmayo doblegado por picos y garras
Mira mi zacate sangrante las varas de mi costado
de mis brazos de mi columna de mis pies que hace tiempo desmembraron las lluvias
Mírame descoyuntando por los vientos
agostado por el sol podrido por el rocío de la noche
apesadumbrado por la luna atacado por los perros
Mírame ¡oh! Labrador
Siempre están abiertos mis brazos para abrazarlos calendarios
sin embargo el tiempo y su gente me rechazan
las aves de rapiña me desgarran
los hombres me convierten en el blanco de sus perdigones
Un letrero han colocado sobre mi cabeza
“Desahogue su violencia
en este rey de los tontos”
Por eso te pido que no admitas que se ensañe con mi rostro
mucho menos que me quemen
Mis ceniza sufriría en los caminos las pisadas de los muertos
Permíteme cerrar los ojos y hundirme en los surcos
Quizás brote de la entraña de la tierra un hombre verdadero
un hombre reconciliado con los pájaros con los bosques
un hombre cuya carne sea amiga de la lluvia
del sol y los vientos de la noche y la luna
del rocío y los caminos
un hombre que te sirva para producir más espantapájaros
un hombre que comprenda que es sentirse solo
sentado sobre ceniza en medio de los tuyos lapidado por todos
“Oh” mírame Te repito que dejaré posar en mi corazón de paja
el pájaro de tu Espíritu
Esa es la garantía de que al hundirme en la tierra
que al participar de la muerte que redime
he de levantarme moldeado contra todas las angustias
contra todas las penas contra todas las soledades
contra todos los egoísmos
y he de ver a los hombres como tú los miras
Es mucho mi cansancio
No puedo desempeñar mi oficio de espantajo
Estoy débil Mi fuerza ha claudicado
Llévame al río oculto de la muerte
Trasvásame a la carne que no muere y levántame al tercer día
para que baile en tus sembrados
para que me extasíe con tus nuevas estrellas

Julio Iraheta Santos, Los espantapájaros.

lunes, marzo 21, 2011

domingo, marzo 06, 2011

Dime lo que redactaste y te diré qué pieza no tienes

La ruptura de las tradiciones inevitablemente lleva a la creación de nuevas preceptivas. Toda propuesta estética pasa de ser algo innovador a algo monótono cuando se mecanizan las técnicas y se agota el tratamiento de los temas. Por el bienestar del arte, es necesario que existan rupturas, puntos de inflexión; pero ningún vicio, ideal o característica debe desaparecer a causa de un decreto o esas sucesiones de decretos que forman los manifiestos. No se puede negar que para las vanguardias los manifiestos llegaron a convertirse en algorítmicos sobre la creación; en muchos casos, los autores de las obras que han sobrevivido son los artistas que se negaron a asumir ideales de forma mecánica.

Aunque no existe algo así como manifiesto de la música barroca, el tratamiento de los motivos musicales que ocupó Telemann es muy común entre sus contemporáneos, y según parece eso es así por los estándares de ese periodo y por los aportes que este gran maestro hizo a la música; hay muchas páginas del Barroco escritas por otros autores que suenan similar a Telemann, pero no tan grandiosas y constantes como las de él. Eso puede explicarse por las tendencias. Sin embargo, para nuestra época J.S. Bach es el máximo representante del barroco. Para los que vivieron en la época de ambos autores sería inconcebible el enterarse que el rockstar de esos días no conmueve ni al público ni a los intérpretes como puede hacerlo el pueblerino J.S. Bach, y es bien simple porqué ocurre eso; Bach desarrolló un registro muy propio que no se confunde con el de cualquiera de sus contemporáneo, menos con un músico actual. Fue barroco, es el barroco mismo al haber llevado a la cúspide de las cúspides las técnicas, formas e ideales de ese momento; pero no se limitó a las modas o repetición de las características que hoy se enuncian como los pilares de la música barroca, también exploró afuera de los parámetro y cuando se metió a las cosas estándar las sobrepasó. Muy fácil se dice que se mantuvo al margen de los manifiestos si entendemos que los manifiestos no necesitan estar escritos o publicados para destruir la voz propia que puede desarrollar cada creador.

Volviendo a las vanguardias--o cómo putas quieran decirles hoy en día los académicos--no sé que tanto aportaron Dali y Magritte a los manifiestos surrealistas o que tanto tomaron de sus lineas...pero los aportes que hicieron al arte son evidentes y no siempre figuran o encajan con los ideales de los manifiestos . Es más, el surrealismo se aprecia mejor viendo las obras de Dali y Magritte que leyendo (las traducciones de) los palabreríos de Bretón y compañía: letras y letras y letras y letras que pudieron ser necesarias, pero no son tan ilustrativas como un lienzo que sirve para volver concreto lo onírico, o un lienzo en el que se sintetiza el dualismo.

Siempre es más importante lo que la obra dice por sí misma. La forma en que la justifique el artista es irrelevante; no existe alguien capaz de vivir eternamente como para estar diciéndole a cada persona qué significa lo que ha creado. Eso lo evidencian las catedrales--que como tantas obras maestras --no necesitan tener un prologo para maravillar a quien la contempla, y menos necesitan al creador para que esté tipo guía turística diciendo payasadas para explicar lo que no pudo plasmar a través de la técnica y experimentación. De hecho, una obra de arte debe tener la característica que no es uno el que se detiene para apreciarla; sino que la obra misma tiene la potestad de anclarlo a uno. No es el artista el que debe promover la obra al buen estilo de un predicador o comerciante.

Ya han pasado más de cien años desde que lo actual se centra en romper con la tradición, crear nuevos lenguajes, destruir--y no establecer--corrientes canónicas que se convierten en cadenas para la creatividad, emancipar al hombre y a la mujer ;) romper esquemas, acabar con lo mecánico, ofrecer nuevos tratamientos al proceso de creación, glorificar lo espontaneo y muchas otras cosas que se promueven en pequeños manifiestos que acompañan a algunas de las obras; esos pequeños manifiestos o viñetas que según recuerdo son nombrados racionales y muchas veces son muletillas como las que he ocupado en éste y en los párrafos anteriores y siguientes. En los casos más penosos el racional es un algo más relevante y significativo que la obra misma; sobran casos en que los benditos racionales acompañan—y forman parte de-- una obra incapaz de decir si quiera algo pequeño. Aunque hay excepciones, la mayoría de veces me quedo con la impresión de que los racionales forman parte de alguna pieza si dicha pieza no es un universo, y menos un mundo o una realidad que puede sostenerse según sus propias particularidades. Eso sí, disfruto y admiro los racionales cuando replantean algunos objetos o situaciones cotidianas; lástima que no siempre pueda afirmar que acompañan o pertenecen a una obra de arte, y una pieza no me gustan ni más ni menos por esa situación. Por fortuna que me guste algo o no, es criterio insuficiente para otorgarle un valor estético que no merece; sostengo eso a pesar de que la seducción es el primer vínculo que se tiene con una obra, y lo sostengo con la serenidad de que un racional memorable no determina la calidad de una pieza. Puedo redactar una viñetita muy buena sobre un clavo que tomé prestado en una ferretería; y el clavo no será arte ni la acción dejará de ser hurto porque incursioné en la retórica de curador. En la mejor de las interpretaciones se podría aplaudir la creatividad del ¿artista?, pues en esto del arte lo creativo es fundamental; Leonardo, Miguel Ángel y tantos de otros periodos lo evidencian con lo estricto que son al apegarse al canon, y sus obras reiteran que no se trata sólo de creatividad al igual que lo hacen los compases de Mahler, compases tan alejados del promedio de sus contemporáneos .

Lo que me atormenta por sobre todas las cosas son esos racionales que pretenden redimir la falta de elaboración de la obra. En algún momento pudo ser interesante salvar una obra no lograda con palabras escritas en una viñetita; pero esa práctica ya se volvió monótona, destructiva y demasiado algorítmica para los planteamientos de avanzada que tanto buscan los artistas de avanzada con sus discursos provocadores, con sus obras que promueven como verdaderas rupturas a una tradición que no conocen o que no comprenden.

Esos pequeños manifiestos llamados racionales son lineales en la mayoría de los casos, y son herramientas muy convenientes para crear prejuicios y evitar dinamismo en la interpretación de las piezas. Es tonto pretender que en arte algo tenga significado único, y por eso me parece que los racionales no se llevan muy bien con las palabras polisemia, semiótica, etc. Los racionales recuerdan la coerción de las corrientes escolásticas, y evocan esos ánimos inquisidores que tanto se pronunciaron a favor de interpretaciones únicas. Por eso que--de alguna forma--los racionales evocan conductas conservadoras que hoy en día funcionan muy bien con las máquinas y otros procesos industriales.

Me gusta pensar y sentir por mí mismo, y es cierto que un racional no tiene porqué impedirme interpretar una pieza como yo quiero; pero es de mal gusto sugerirle a alguien cómo debe apreciar y qué debe hacerle sentir una obra. Si un jurado o curador necesita un racional para afirmar si es está frente a una obra de arte o frente a cualquier cosa, esa persona mejor debería dedicarse a la contaduría pública o a hacer pan.

He sido testigo de un par exposiciones que por los racionales serían el equivalente a leer un poemario en el que por cada verso exista una nota a pie de página que se extienda por tres páginas, y ese derecho de tantas explicaciones se podría decir que está reservado para la Epopeya de Gilgamesh y similares que han provocado tantas páginas décadas y siglos después de haber sido creadas. Y no es que pretenda ocupar esta obra maestra para deslegitimar el trabajo de alguien que cree ser el inventor del agua caliente; pero si de la Epopeya o sobre Ulises se pueden decir tantas cosas es gracias a que están bien elaboradas. Para salud de la posteridad, el ego de Joyce es pequeño en comparación a su novela, pero los racionales suelen comportarse como egos que son más grandes que la obra. Tengo muchas pero muchas causas por las que me dan miedo los racionales. A veces hacen que me lamente; hay racionales más valiosos que la obra misma, y si un artista hace estilo de ese hábito, uno llega a pensar que por el nacimiento de un artista mediocre perdimos a un buen tratadista, un ideólogo, un Papa, o un dictador.

Para los usureros y coleccionistas sin criterio deben ser muy importantes los racionales. Lástima que no tengo la vocación para estar en esas categorías, y sobre todo lástima que no tengo el presupuesto para tener una galería o una buena colección.

Lamento ser tan ortodoxo y limitado como para no comprender lo importante que son los racionales. Para mí un artista que en serio es artista, tiene mayor capacidad de proponer con lo que la obra dice y no con lo que él puede decir de la obra. Lamento ser tan ortodoxo y limitado ; pero los racionales no me hacen sentir que estoy ante una obra de arte, sino que me hacen sentir que estoy ante un decreto que es leído por un emisario de alguna inquisición.

lunes, enero 10, 2011

Sobre chalecos de colores y otras cosas pendientes

De Tony Saca quedó muy marcado esa característica que siendo presidente de la república fue incapaz de renunciar a ser presidente de ARENA; como todo ciudadano, no puede estar exento a participar, simpatizar o dirigir un movimiento político, argumentaban los que no consideraban incompatible el que tuviese ambos liderazgos. Saca hizo en este sentido nada innovador; al igual que los que le antecedieron, fue a la vez, el representante de toda la patria, y el máximo representante del partido con el que conquistó el poder Ejecutivo, partido que- como en todos los países que no son Cuba o algo parecido- no tiene la totalidad de respaldo electoral. No requiere que se argumente que el presidente de una patria tiene de trabajo algo así como representar los intereses de todos sus conciudadanos en las decisiones, discursos, negociaciones y etc; mientras que el presidente de un partido, debe liderar a un sector conformado por menos ciudadanos que la totalidad que conforman una patria.

Mauricio Funes fue desde antes de su campaña muy tajante con el margen que debe existir entre el rol de funcionario público y la vocación partidaria. Siempre se supo que él a diferencia de los presidentes anteriores no lideraría una gestión vistiendo el chaleco de un partido, y así ha sido hasta hoy. Ha mostrado mucho coraje, y ha evidenciado que no es un títere del FMLN y Sánchez Cerén como se afirmaba en la época de su candidatura. Eso sí, ahora que se está – como siempre- entrando a periodo de elecciones, es muy bueno que como Ejecutivo reitere su interpretación entre las obligaciones que tiene quien es una pieza del Estado y los derechos que a la vez tiene por ser un ciudadano. Este ideal tampoco es una base impermeable o un precepto suficiente para iniciar una casería de brujas, y tampoco es la peor de las alternativas a las que se puede recurrir para hacer una inquisición.

Es evidente que muchas de las alianzas electorales de la actual gestión no pudieron traducirse en alianzas políticas o gubernamentales, y Funes no puede pasarse todo su periodo destituyendo o renunciando a sus subalternos con la misma fórmula de pérdida de confianza que ya ocupó más de una vez, pues aunque eso sea cierto, es demasiado monótono repetirlo y repetirlo y repetirlo, y así evidenciar que hizo varios nombramientos equivocados según sus propósitos. En política y publicidad se debe recurrir a matices distintos aunque se esté tratando con las mismas variables; eso es algo que lo entiende- mejor que cualquiera- los especialistas de Casa Presidencial, y es algo que no debe ignorar si quiera un funcionario.

Lo de prohibirle a los funcionarios que hagan proselitismo hace pensar que es inevitable relacionar a la mayoría de los rostros principales de los ministerios y secretarías -y todo tipo de dependencias- con algún partido político, principalmente cuando estos funcionarios ocupan cargos de dirección en esos institutos ya sea porque no hay cuadros nuevos o porque se han acomodado a ser cabezas de estructuras burocráticas. Por tradición, los cargos públicos han servido para sobresaltar las banderas de los partidos y no la bandera de la patria-que dicho sea de paso es fea-. Desde todos los gremios han surgido voces atacando esa actitud electorera; pero es la primera vez que un presidente se pronuncia contra esto con tanta insistencia por agenda propia y por agenda mediática.

De Tony Saca quedó muy marcado esa característica que siendo presidente de la república fue incapaz de renunciar al liderazgo de ARENA, y de este partido se conoce el ideario, principios y escándalos pasados y escándalos en proceso. Uno oía hablar al presidente, y oía más que el ideal del pueblo salvadoreño, el ideal de un partido o de un sector de éste. Algo similar pasa con muchos de los empleados mayores del gobierno actual; hablan y es la voz de un partido o del otro la que se escucha, no la voz del gobierno; no al menos hasta que el presidente traduce lo que el funcionario en verdad quiso decir. Para el Ejecutivo es muy fácil exigirle a su equipo que esté al servicio de la patria a tiempo completo sin cadenas partidarias. También es fácil pedirles que guarden algún tipo de distancia de sus vínculos ideológicos, pues no hay que esforzarse mucho para ver en algún ministro no al funcionario, sino a un Jefe de Ideología, Jefe de Propaganda Sucia, etc. Y-de alguna forma- Funes quiere que se mantengan distantes; pues de mantenerse íntimamente ligados estarían favoreciendo los interese de un sector y no los de la patria. Para los ciudadanos, exigir que exista distanciamiento entre pequeños grupos y el Ejecutivo no es tan fácil. El Ejecutivo no sólo está afiliado a un partido por requisito electoral, también es el centro de un movimiento o asociación o lo que sea.

Con Saca uno pensaba ARENA, y luego, ¿República? , ¿Nacionalismo? , Neoliberalismo e ismos aledaños. Funes es en sí mismo el centro de un movimiento, y uno lo relaciona de inmediato con esa agrupación independientemente de que eso sea bueno malo. En cambio Amigos de Mauricio Funes no remite como la palabra ARENA a algún ideal; remite a una persona, y si uno escribe Amigos de Mauricio Funes en un motor de búsqueda muy pronto se encuentra con notas que hablan sobre concesiones que han recibido miembros notables de ese grupo, y como no son ni ministros ni secretarios están redimidos del peligro de que el Ejecutivo los acuse de favorecer intereses sospechosos por hacer proselitismo, por tener vínculos económicos oscuros o que los acuse de pérdida de confianza por ser amigos de cualquier alguien.