Blog sobre política de El Salvador, literatura y lo que se me ocurra. En lo más personal y sincero debo decir que es un ejercicio de escritura que se me ha venido prolongado de manera intermitente desde el 2006.
También mi Faraón pronunciaba palabras que eran anteriores y posteriores al tiempo Como no logró entender que sus dioses habían alcanzado el ocaso seguía al frente de un imperio que ya había sido ajusticiado por langostas y piojos
También mi Fürher levantaba el sol con la palma de una mano por la mañana Luego lo bajaba con la otra mano para iniciar la noche y seguía liderando un imperio que era imperio en su tálamo mediodorsal pero escombros al otro lado de la ventana
Si bien es cierto que el crujir de sus dientes y de sus nudillos se expande incluso más allá de los 21 mil kilómetros cuadrados
no se emocione mi Don
nuestra finca no es un imperio
y el hambre no cesa
ni las plagas terminan
por la santa gracia de los espejismos que se levantan de sus manos y de su lengua.
Aunque lo llamaran modelo del Faro del Pacífico, son anotaciones a pie de página dispersas en el manual que nos hizo nacer medio muertos en 1932.
Aunque digan que se trata del vuelo de un águila anunciando las buenas nuevas del reino de los cielos, solo se trata de otro lobo que promete peces y reparte serpientes.
Aunque lo llamaran León del Río de Plata, solo es un payaso que carga una sierra eléctrica mientras hunde a los suyos para flotar sobre las aguas.
Aunque parezca un circo con funciones simultáneas—para entretener orcos—desde Buenos Aires, Caracas, Managua, San Salvador y Washington; es un cementerio ambulante que nos amenaza desde hace más de 100 tormentas. Y más allá de los eufemismos, metáforas y euforia de los ciegos, esa peste es la noche que se llama fascismo, y es un cadaver que se arrastra y multiplicatanto a lo largo de las Américas como al otro lado del Atlántico. Hagamos que los muertos regresen a sus féretros, no dejemos que sus gusanos encuentren nidos en nuestras heridas.
Cuando estuve frente a Joe Cocker e interpretaba With a Little Help from My Friends en Woodstock 69,
nuevamente vi a David vestido con su efod de lino.
Y cuando al otro lado del Atlántico,
Rafael interpretó Balada triste de trompeta,
nuevamente aborrecí a David mientras danzaba vistiendo su efod de lino e hilos de oro;
pero luego yo también me hice más vil porque frente a mis ojos se abrieron los cielos sobre aquel al que le arrancaron la cabeza para cumplir con el juramento hecho a Salomé.
Cuando estuve frente a Leo Ferré e interpretó A vec le temps en la Sala Oympia en 1972,
sin encontrar mis propios hilos de oro, azules o púrpuras,
comprendí que David danzaba para borrar el peso de su corona,
de sus guerras,
de sus espinas,
para recuperar su propia sombra,.
Stefani, deja que de nuevo tu garganta sea mi efod,
y como el de David,
mi corazón no podrá contener sus propios átomos de oxígeno.
Stefani, ayúdame con la noche,
y así como los de David,
mis pies danzarán sobre oro.
Stefani, el labial en tu boca es el único hilo capaz de remendar la sombra separada de mi cuerpo.
Es cierto que en la lista Engel faltan muchos nombres; pero las personas incluidas no están de por gusto.
Este tipo de informes tienen delimitación temporal y otros márgenes. No es de extrañarse que faltan muchos criminales y corruptos de “otras épocas” y grupos de poder en lo desclasificado hasta este momento; pero si a alguien lo incluyen en esta nómina es porque los organismos de inteligencia americana seguramente le han documentado un expediente algo grueso.
No creo que en la lista Engel definitiva o en alguna entrega parcial encontremos a personas como el fundador de ARENA, Roberto d"Aubuisson, político a quien en 1984 le negaron la visa norteamericana. Él es el salvadoreño sobre quien—probablemente—se han hecho las acusaciones más fuertes en los niveles más altos del gobierno estadounidense.
No creo que en la lista Engel encontremos a Francisco Flores, ya hace unos años a él lo incluyeron en otro informe, uno del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Los resultados son de todos conocidos.
No creo que tampoco encontremos a Saca, Funes u otros de calibre equivalente. Aunque tampoco tienen un pelo de inocente, parece que ellos son harina de otros costales.
Es cierto que en la lista Engel faltan los nombres de muchos corruptos, eso no se discute. Sin embargo, estoy seguro que muchos de los más nerviosos ni siquiera aparecen en dicho listado. Los más nerviosos quizás son aquellos cuyos nombres se sugieren por relaciones de poder y vínculos políticos.
La verdad, yo esperaba más de lo filtrado de la lista Engel; pero también es necesario entender que estar fuera de esa nómina no es prueba de pureza e inocencia absoluta para ninguna persona vinculada al poder. En fin, me gustaría preguntarle a un ajedrecista: ¿para qué se inmovilizan los peones y figuras en un tablero?
Si dividimos los US$150 millones del fideicomiso que el gobierno convertirá a bitcoins entre los US$30 de incentivo ofrecidos a quienes utilicen la aplicación Chivo, se puede afirmar que las proyecciones oficiales apuestan a que se registren casi 5 millones de salvadoreños como usuarios nuevos de esa criptomoneda. Esas son buenas noticias para quienes, esperanzados en la “teoría del más tonto”, han invertido en bitcoins. Y son mejores noticias para los que están vinculados a la empresa desarrolladora de la aplicación oficialista. Sin embargo, no son noticias tan buenas para el pueblo salvadoreño.
Según Cecilia Barría, «La "teoría del más tonto" es una expresión muy utilizada en los mercados bursátiles. » y «Funciona de la siguiente manera: puedes ganar dinero si compras una acción que está sobrevalorada porque siempre habrá "alguien más tonto" dispuesto a pagar un precio más alto.» Encontrar a ese alguien no es una labor fácil, encontrar a ese alguien en versión plural sería el sueño de muchos inversionistas de criptomonedas.
Los US$150 millones iniciales y casi 5 millones de posibles nuevos usuarios les darán un rato de paz a los inversionistas que están preocupados debido a que el bitcóin ha venido en picada; con la inyección de ese capital público e incorporación de nuevos clientes, lo más probable es que las acciones—de los criptoespeculadores—se sobrevalorarán generándoles la oportunidad de venderlas a un mejor precio del que pueden hacerlo sin el escenario que está montando el gobierno salvadoreño.
Para los aproximadamente 5 millones de salvadoreños que conformamos el Padrón Electoral y tenemos un número de Documento Único de Identidad(DUI) al que se vinculará el bono, los US$30 nos resultan muy atractivos. Yo mismo he tenido trabajos en los que esa cantidad significaba la recompensa de 5 jornadas de esfuerzo. En ese sentido, nuestro gobierno está jugando muy bien con las necesidades y expectativas de nuestro pueblo. Lamentablemente, en asuntos de dinero nada es gratis.
Ciertamente, nadie está obligando a ningún salvadoreño a registrarse en la aplicación para recibir el bono equivalente a US$30; pero los riesgos, costos e interés derivados del fideicomiso sí generarán una carga financiera que será obligatoria para todos los salvadoreños por una razón muy sencilla: el gobierno está comprometiendo fondos públicos para tejerle un paracaídas a una criptomoneda.
En pocas palabras, todo apunta a que cada salvadoreño ha sido ofrecido como alguien que está “dispuesto a pagar un precio más alto” por el bitcoin
Pinocho tenía cinco lingotes de oro. Gato y Zorro se los pidieron para sembrarlos en el bosque de las monedas. Le prometieron que de cada lingote nacería un árbol cuyos frutos serían monedas de oro. Pinocho les entregó los lingotes. Gato y Zorro se los llevaron hacia el bosque.
Al mes siguiente, Gato y Zorro regresaron donde Pinocho.
-No labraste la tierra ni acarreaste agua como nosotros—dijo Gato.
-Sin embargo, te entregaremos 25 monedas—dijo Zorro.
-¡Tu tesoro se ha multiplicado!—dijeron Gato y Zorro mientras movían sus colas frente a Pinocho.
A la semana siguiente, Gato y Zorro le pidieron las 25 monedas de oro para sembrarlas en el bosque de las electromonedas. Un día después de que Pinocho se las entregó, Gato y Zorro regresaron y esperaron hasta la noche para darle 125 monedas brillantes como las estrellas.
Una por una cada electromoneda se fue poniendo opaca; pero a la media noche resplandecieron todas juntas, luego juntas se apagaron.
Gato y Zorro desaparecieron. Pinocho todavía los anda buscando para que le expliquen cómo hacer que las electromonedas brillen de nuevo.
Aunque las transferencias conbitcoinspueden funcionar como unaalternativa innovadora más fácil y barata a las remesas tradicionales, en asuntos económicos nohay que prestarle atención solo a las bondades, es esencial evaluar elriesgo y algunas particularidades que se agregan si se opta por esta nueva alternativa.
Transferir bitcoines es algo muy fácil y rápido que se puede hacer desde cualquier parte del mundo incluso con un teléfono celular sencillo. Eso abre un panorama innovador que facilitará muchas cosas principalmente para los salvadoreños que residen en el exterior y cobran sueldo a través de depósitos directos, también será atractivo aunque no tan fácil para todos los que cobran a través de cheques, pero será algo complicado y quizás hasta inaccesible para quienes cobran “cash”. Lo bueno es que quien manda dinero puede elegir si le es más fácil “remesar con bitcoins” o de manera tradicional.
Para remesar con bitcoins, el dinero se debe “encriptar”, lo cual en el contexto de la mayoría de los miembros de la diáspora significa “pasar de dólares a bitcoines”; pero a eso hay que agregar el costo por “desencriptar”, lo cual es “pasar de bitcoins a dólares”. En USA, para encriptar $200, con una aplicación como CashApp, se paga una comisión(1.75%) de $3.50. En El Salvador, tengo entendido que una transacción de $20 genera un cargo de aproximadamente $ 1 si se hace en el cajero ubicado en playa El Zonte, y un cargo de $5 si se hace con el cajero en playa El Tunco. Si asumimos que $ 1 representa una tarifa fija que no aumenta de manera directamente roporcional a la cantidad como ocurre en USA, y si de paso asumimos que eso cuesta desencriptar bitcoines y retirar en dólares, en un escenario muy bondadoso, remesar $ 100 hacia El Zonte cuesta $2.75, remesar $200 cuesta $4.50, remesar $ 300 cuesta $6.25, remesar $400, cuesta $ 8.00 desde California, remesar $500 cuesta 9.75. Parece que el bitcóin es una buena alternativa competitiva, pues si de manera tradicional, alguien remesa entre $ 100 a $500 a través de Western Union, deberá pagar $8 según un simulador que tienen en la página web de esa compañía. En pocas palabras, y por simple inspección aritmética, parece que para remesas inferiores a los $ 400, el bitcoin ofrece una alternativa más barata que una remesa tradicional si alguien va a retirar al Zonte, porque si va a El Tunco, incluso con el esenario absurdamente bondadoso de que se cobra un costo fijo por transacción sin tomar en cuenta el capital, a cada una de las comisiones hay que agregarle $ 4 y entonces la remesa con bitcóin ya no es competitiva después de $ 200, pues se pagarían $8.5. Por cierto, la cantidad $200 la incluí porque ya para el año 2013 se reportaba que la remesa promedio hacia El Salvador andaba por los $195 y yo decidí aproximar así como también aproximé de $0.95 a $1 el costo por transacción en El Zonte, y a $5 el costo en El Tunco. Aunque es probable que en algunos casos remesar con bitcoin puede ser más barato, eso no puede ser generalizado ni siquiera al remesar hacia El Zonte a pesar de que existen condiciones y proyectos de laboratorio para promover el uso de esa criptomoneda.
El asunto de remesar con bitcoines va más allá de los costos por encriptar y desencriptar, el problema es que la cifra que se remesa es inestable. Aunque el valor del dinero(de eso no escapan ni los dólares) cambia prácticamente desde que salimos de nuestras casas hasta que llegamos a un cajero, con el bitcoin el asunto es más dramático, pues no solo puede cambiar el valor, sino también la cifra que el beneficiario espera recibir en dólares. Por ejemplo, si viernes por la mañana—después de pagar por encriptar—alguien remesa el equivalente a $ 500, es muy probable que viernes por la tarde el beneficiario de la remesa pueda retirar—sin incluir los costos por desencriptar y retirar— el equivalente a $499.95, $498.1, ó $ 500.05, ó $ 501.90. Esas variaciones, por la naturaleza del bitcóin, son imposibles de controlar, y aunque las variaciones se pueden más o menos predecir, acertarle a la tendencia de ganancia o pérdida es difícil incluso para alguien familiarizado con gráficas exponenciales, logarítmicas, puntos de inflexión y otras cosas que son útiles—pero no definitivas—para entender hacia dónde van las tendencias económicas que pueden impactar con más fuerza a algo tan débil como el bitcoin.
Es cierto que al remesar de manera tradicional se corre el riesgo de que la cantidad remesada puede alcanzar para pagar menos o más cosas que lo presupuestado porque los precios siempre varían en el mercado; sin embargo, la cifra es estable. En pocas palabras, si al beneficiario le remesan $500, $500 recibirá aunque esos $500 no le alcancen para lo mismo que $500 le alcanzaban el mes anterior; sin embargo con el bitcoin, al tema del valor del dinero hay que sumarle el riesgo derivado de que la cifra equivalente en dólares también varía de manera muy dramática en lapsos muy pequeños de tiempo. Literalmente el valor del bitcoin—y su cifra equivalente en dólares—varía de manera significativa desde que alguien es el último en una fila hasta que ya finalmente está frente al cajero. Es decir que cuando alguien es el último en la fila a lo mejor piensa que tiene el equivalente a $500, pero ya al estar frente al cajero puede tener más o menos como en los ejemplos hipotéticos del párrafo anterior. Y esa variación puede ser en centavos en un día regular, pero también pueden ser de hasta más de 5 dólares en un día con una caída como la que provocó Elon Musk al anunciar que Tesla no aceptará bitcoins. El riesgo será proporcional al capital encriptado.
Aunque las transferencias con bitcoines son innovadoras, no son fáciles para todos. Aunque si pueden ser baratas, eso únicamente aplica para rangos por debajo de la remesa promedio y en condiciones especiales. Esos pequeños detalles sin mencionar el conflicto de la cobertura, pues de momento solo hay dos cajeros en El Salvador, y aunque pusieran un cajero por cuadra, alguien tiene que pagar los costos porque los cajeros funcionan con electricidad y no por fotosíntesis. Eso sin mencionar que el bitcoin es insostenible porque genera demasiado gasto energético, eso sin mencionar la inestabilidad del bitcoin vista con los ojos del premio nobel Robert J. Shiller, quien predijo el estallido de la burbuja de los bienes raíces en USA y opina que esta moneda lleva el mismo rumbo.
No sé cuales son las condiciones bajo las que el gobierno salvadoreño negoció la creación o tropicalización de la app que funcionará en nuestro territorio; pero para evitar sorpresas, antes de elegir transferencias con bitcoins, las personas involucradas en remesas también deberían informarse con fuentes que no sean únicamente los discursos de funcionarios y criptoevangelísticas porque hay cosas esenciales sobre las que éstos dicen poco o nada. A la hora de tomar decisiones financieras hay ver con el cerebro, no sólo con los ojos y casi nunca con el corazón. En asuntos económicos es más importante considerar las letras pequeñas que los encabezados publicitarios, porque cuando hay dinero, hay que ver con el cerebro, porque cuando se trata de negocios, hay que entender que muchos riesgos o beneficios esenciales no se ven de manera tan fácil porque “lo esencial es invisible a los ojos”. Lo bueno es que remesar con bitcóin se trata únicamente de una opción, una opción que a partir de mi propio conocimiento no recomiendo al menos que alguien tenga dólares bajo amenaza de ser congelados y necesite hacer un par de maniobras para limpiar lo más que se pueda, es algo que no recomiendo al menos que alguien necesite borrar registros de actividad financiera para “Que no quede huella que no y que no. Que no quede huella”.
Esta pintura es una mina de oro semiótico; pero los contrastes entre ambos personajes en cuanto a altura, ojos y manos, tienen significados que remiten desde lo simbólico hacia lo histórico.
La diferenciación en la altura remarca la superioridad del Papa en una forma muy exagerada. Esta diferencia es más jerárquica que física y fue cierta mientras estuvieron vivos; pero ambas diferencias ya perdieron peso porque la muerte a todos nos empareja. Sin embargo, más allá de la muerte hay un punto muy interesante si vemos el asunto desde la religiosidad: aunque ambos son santos del catolicismo, solo uno es un mártir que caminó hacia la santidad poniendo sus mejillas y ofrendando su vida para defender a su rebaño. Aunque de los ojos del Papa parecen brotar lágrimas, ninguna de ellas tiene tanta trascendencia como la tuvo la voz de Romero, quien con menos altura y con más peligro alrededor, tuvo valor para trascender más allá del evangelio reducido a palabra muerta.
Los ojos cerrados del Papa reflejan a exactitud su ceguera y silencio desde Roma ante las violaciones de derechos humanos sufridas por la iglesia y población salvadoreña en general. La dirección de la mirada de Romero refleja la tristeza de alguien que se sabe abandonado y humillado.
La mano empuñada y llena de tensión del Papa penetrando el espacio de Romero puede leerse como un regaño cargado de agresividad. Por el otro lado, la mano abierta de Romero está en disposición de recibir de manera resignada.
Finalmente, el espacio de Romero hacia la derecha, ese espacio vacío lo entiendo como una representación gráfica de soledad, del abandono sufrido por Romero y el pueblo salvadoreño por parte de Roma; Pero también por ese espacio parecen asomarse nuestros desparecidos y muertos.
Cuando era estudiante de Profesorado en Matemática en la Universidad de El Salvador (UES), siempre busqué la manera de mantenerme activo con la música y literatura. Pertenecí a un par de ensambles, orquestas, bandas y varios talleres literarios. Todos fueron proyectos que aportaron mucho a mi formación. Al menos hasta este momento, no me arrepiento de ninguno. Pero volviendo a mi vida académica, mis prácticas docentes tuvieron dos escenarios principales: el Instituto Nacional de Santa Ana (INSA) y el Complejo Educativo Manuel Monedero. Ambos lugares dejaron muchas experiencias relevantes en mi formación como profesor; pero con el INSA había un vínculo muy especial desde mi infancia.
Cuando apenas comenzaba a dominar mis primeras lecciones del silabario, tenía una gran fascinación por el dibujo. Me gustaba dibujar calaveras, tigres, aves, candelas, personajes de videojuegos y también caricaturas que encontraba en alguna historieta o periódico. Siempre que veía un dibujo que me llamaba la atención, me detenía a verlo, y de haber oportunidad, intentaba reproducirlo en alguno de mis cuadernos o páginas sueltas. Una de las experiencias más maravillosas de mis días como dibujante fue haber aprendido a "dibujar" monedas gracias a un compañero que me enseñó a calcarlas.
Me sorprendió mucho lo exacto que le había quedado el dibujo de la moneda a mi compañero, así que le pregunté quién le había enseñado a dibujar. Ya por esos días yo ya tenia varios meses recibiendo clases de dibujo, pero fue mi compañero quien me inició en el arte de calcar monedas. Entonces me propuse un reto: dibujar un billete. Ese fue el primer reto que como aficionado tuve que abandonar en mi vida. En esa época, mi papá era profesor de Biología en la UES, y una amiga de la familia que estudiaba en el INSA me llevaba algunas veces a visitar al Licenciado Vásquez en su laboratorio, y otras veces, ella me iba a dejar o a traer a mis clases de dibujo; pero en una ocasión, yo la acompañé al INSA, pues ella tenía algo que hacer con sus compañeros de clases. No recuerdo si tenía un ensayo de alguna obra de teatro, si debía recoger un libro o entregar un cartel, pero algo así era el asunto que ella debía atender.
Lo que nunca olvidaré de esa visita que hice al INSA, es lo emocionado que me puse cuando vi por primera vez el mural en la entrada de ese instituto. Le pregunté a mi acompañante si sabía quien había hecho el mural y me respondió que no. Pero para ese momento, yo no sabía qué era un mural, yo le pregunté quién había hecho "el billete de a cinco" en la pared. Ella sonrió y me explicó que no era un billete de a cinco colones, me explicó que el billete y el mural tenían una pintura de la Independencia. Luego a ella, y a otros adultos a mi alrededor les tocó explicarme qué es la Independencia, la Libertad, quienes fueron los próceres y muchas otras cosas que habían pasado en el siglo anterior. En esos momentos no imaginé que años después, ya durante el siglo siguiente al de mis primeros dibujos, a muchas personas habría que explicarles qué eran los colones; pero ahora estoy muy seguro que ya para esos momentos muchos imaginaban y planifican la "integración monetaria".
Un par de años antes del dibujo, muchos años antes de la matemática o literatura, yo había escuchado que uno de mis tíos había muerto en la lucha por la libertad un poco antes de mi nacimiento. Entonces quizás yo ya sospechaba que algo no andaba bien. Quizás la libertad, independencia y todo lo logrado por los personajes del mural y billete se había perdido en algún momento y mi tío y mucha otra gente habían muerto al intentar recuperar o conquistar esas y otras cosas más. Aunque ya siendo más serio, y sin tanta pretención de fingir que yo era un niño de conciencia proletaria, lo que yo sentía sólo debió ser curiosidad, algo así como un capricho por un dibujo superior a mis destrezas.
El vínculo que tuve con el INSA en la infancia tuvo sus resultados en la adolescencia. El mejor de los recuerdos de esos días previos a la Universidad fue cuando incrementaron el costo del pasaje a los buses en Santa Ana, pues ese mural fue testigo de cómo mi generación se movilizó y boicoteó a los empresarios del transporte. Tuvimos valor de salir a la calle, y aunque de manera temporal, tuvimos resultados positivos. Ya en ese entonces, el mural tenía un significado muy diferente para mí, pues ya comprendía que más allá de lo bonito que se podía ver, ese mural también era horrible porque glorificaba varias mentiras. Las dudas y lo confuso de la infancia ya eran asuntos resueltos, pero las inquietudes o estaban intactas o más encendidas.
El vínculo que tuve con el INSA en la infancia tuvo sus resultados en la adolescencia, pero la adolescencia también tuvo sus resultados académicos que fueron tan malos que no me permitieron graduarme de bachiller ni en el año, ni en el lugar planeado. Pero por esos giros que da la vida, ya estando en la UES, me tocó volver al INSA como aprendiz de profesor. Afortunadamente, el mural seguía en el mismo sitio en que yo lo había visto durante mi infancia y adolescencia.
Ahora entiendo que las ganas infantiles de haber dibujado un billete de manera aceptable logré quitármelas al escribir en un cuaderno de matemática un poema panfletario que terminó siendo canción. El título de ese texto sigue siendo Proclama y ya pasó por al menos un periódico y dos bandas.
Proclama lo inicié en un cuaderno cuadriculado mientras observaba/impartía clases de matemática en el INSA más de una década después de la primera vez que vi a los próceres en el mural. Cuando terminé el texto, lo mostré a un amigo mientras tomábamos café en la esquina frente a la Alcaldía de Santa Ana. Mi amigo, quien ya se había graduado de la Universidad, era la persona que más conocía de literatura en mi círculo más inmediato, y entonces, después de escuchar sus comentarios tan acertados, decidí transformar mi panfletito amado en canción.
Proclama lo musicalizamos con Represión1975, pero esa banda evolucionó a Indezoquixtia y la base primitiva de Proclama--que era una progresión andaluza sonando en un intento de crustpunk que también--evolucionó a la canción que todavía sobrevive gracias a los miembros que siguieron en el proyecto musical con nombre nuevo.
Estoy seguro que he logrado reconstruir el texto original con una precisión superior al 95% en comparación a cómo en algún momento lo publiqué en periódico El Independiente, y con excepción de unos detalles, sé que no hay mayor diferencia con cómo lo conserva la banda en la que todavía hay dos miembros junto a los que empezamos a tocar sin instrumentos propios, sin nombre, pero con ideas todavía muy necesarias.
Estoy seguro de que si mis amigos de Indezoquixtia no conservaran esta versión de la canción dentro de su repertorio, ahora mismo habría sido imposible hacer esta reconstrucción. Quizás ahora mismo estaría intentando dibujar un billete que ya no existe con las habilidades que ya nunca desarrollé, o quizás simplemente estaría sintiendo nostalgia por querer recordar qué palabras o qué intentos de versos compuse para expresar algo que ahora ya no siento o pienso como antes.
Estoy seguro que ahora mismo ya no tengo las dudas, ya no tengo la confusión de cuando fui infante, adolescente o aspirante a profesor. Por eso, me gustaría poder escribirle a la persona que yo solía ser cuando compuse Proclama para decirle: Santiago, dentro de unos años ya no sentirás ni pensarás lo mismo cuando quieras leer tu propio texto o cuando lo escuches convertido en canción. Dentro de unos años, lo que sientes ahora, quizás no lo sentirás exactamente con las mismas palabras pero sí con una furia mayor, porque esa furia ya habrá llegado a los doscientos años.
Proclama
No rendiremos tributo a la bandera
No cantaremos el himno a la nación
No llamaremos héroes a los hombres
Culpables de la explotación
Libertad para el capital y exclusión para el humano
es la ley de esta nación
No celebraremos la falsa independencia
Proclamaremos el ideal de liberación
15 de Septiembre de 1821
Fiesta de criollos y terratenientes
15 de Septiembre de 1821
Triunfo de curas y burgueses
Matías Delgado, Menéndez y Arce
Sólo defendieron sus propios intereses
Los Indigenas siguieron siendo esclavos
de la Cruz, de la Espada y el Estado
No existe libertad y soberanía
en esta burocracia de injustas jerarquías
sólo existe exclusión y dependencia
en este sistema de ambición y violencia
15 de Septiembre de 1821
Triunfo de criollos y burgueses
15 de Septiembre de 1821
Fiesta de curas y terratenientes
No marcharemos por las calles y avenidas
Portando banderas y estandartes
Mientras haya gente que muere de hambre
P.D.
Entre las canciones de Indezoquixtia en las que estoy implicado, esta no es mi favorita; pero es la que tiene la historia más larga y con varios significados y recuerdos muy personales que abarcan varios momentos de mi vida.
(Aunque estamos a un año del aniversario 200, tengo libertad para cerrar mi texto como a mí da la gana. Y si yo quiero en un año borraré esta parte en paréntesis)