viernes, marzo 09, 2012

Así como son ciudadanos para votar, también deben ser ciudadanos para decidir su propia vida

 No soy bueno dibujando-comprueben en la foto si lo  dudan- y a veces  no sé si   me gusta defender causas ajenas o simplemente hacerle eco a lo que por lógica barata y buena se interpreta como razonable y verdadero. No soy muy fanático de los procesos electorales, pues solo sirven para estar cerca de promesas y rostros que después de la elección estarán más y más  distantes.  En lo personal no me parece agradable la idea de amar a alguien de mi  mismo género; sin embargo que a mí no me agrade  esa tendencia no me da derecho a que imponga a otros lo que siento o creo solo porque para mí- y para mi religión e ideología- eso no es correcto.

Cada uno tiene derecho a configurar su propia escala de valores, y no veo razón para alarmarse por eso. Somos individuos y la escala de valores de los que me rodean está bien siempre y cuando no interfiera con mi vida. Si alguno decide adorar a Cristo o al Gran Monstruo de Espagueti Volador pues ni modo es muy su decisión. No se niega que tengo derecho a decir y predicar lo que pienso, pero creer que tengo derecho a imponer mi creencia genera algunos problemas que pueden ser muy catastróficos, y si no se está de acuerdo con eso, se debe revisar un poco lo que se conoce como Segunda Guerra Mundial, La Conquista de América, La Santa Inquisición y acontecimientos similares.

Eso de la liberación de la gente con preferencias no heterosexuales es algo muy curioso, pues por un lado parecen tan de vanguardia y por otro luchan por tener derecho a formar una institución tan tradicional como el matrimonio; si esta lucha es por capricho o si es por convicción no me interesa ni me ofende pues a pesar de ese antagonismo, lo más claro es que se trata de una minoría luchando por algo justo, y no negaré que me parece una postura poca sobria en comparación a la de las personas progresistas que se oponen de manera general al matrimonio ya sea éste heterosexual u homosexual. Lo bueno es que ellos no tienen iniciativa de ley o reformas para discriminar el matrimonio o para prohibirlo como algunos homofóbicos sí las tienen.

Si yo siendo heterosexual puedo casarme con mi pareja, no entiendo porqué negarle ese privilegio o derecho a alguien solo porque su pareja es del mismo género. Mi paz no se interrumpe porque existen personas que son felices con algún credo religioso que no comparto, la paz no me la arrebatan con una visión política contraria a la mía y menos me la van a andar quitando algún ser humano solo por ser de orientación sexual diferente a la que tengo, y eso es-y será así- siempre y cuando no me hagan ruido en la vida. Si me hablan de lo que creen y lo defienden qué maravilloso, y si quieren imponerlo pues cuidado, yo también les podría hacer ruido como cualquier hijo de vecina

Creo que los políticos harían bien ganando votos con su trabajo y no promoviendo los miedos y prejuicios que tanto daño nos hacen como sociedad; legislar por proteger la familia es algo admirable, y no sé si pienso de manera equívoca, pero el sentido común me dice que temas como el de la migración, la violencia, el desempleo, el hambre, la delincuencia-y más- son cosas que sí atentan contra la familia; y es contra esos problemas sociales que se deben aplicar, reformar, y crear leyes para proteger a la familia, al individuo y a la sociedad . Lo que si no tolero es que con tantos problemas, esa gente que vive de mis impuestos tenga tiempo para preocuparse por reformar retóricas que no traerán ningún beneficio real a nadie. Es feo e injusto que puedan afectar a una comunidad solo porque algunos intentan atraer y asegurar votos de sectores conservadores y dogmáticos. Necesitamos legislación contra los problemas, no contra las minorías.

Los ciudadanos debemos estar en igualdad de derechos y el Estado está violentando ese principio al negar el derecho de matrimonio a algunos ciudadanos, pues los derechos no deben condicionarse por la orientación de género de los ciudadanos. Para el matrimonio civil, debería tomarse como condición suficiente que se trate de dos personas naturales, y que estas ya posean Número Único de Identidad, pero que el Estado limite el matrimonio basándose en las preferencias de los ciudadanos no es algo muy simpático.

El Estado nos reconoce como ciudadanos a todos los seres humanos, y es por eso que con la mayoría de edad podemos ejercer el voto sin importar si somos hombres o mujeres. Era injusto cuando se negaba este derecho por el género, y también es injusto eso de que en la actualidad se niegue el derecho al matrimonio por cuestión de la identidad de género.

Sé que en muchos Estados, se priva de algunos derechos a ciudadanos que han cometido actos delictivos, pero la orientación de género entiendo que no constituye un crimen, y pues según sé, en nuestro país hasta el más sádico de los asesinos o violadores puede casarse siempre y cuando la boda sea con mutuo consentimiento-ignoro y me da igual si puede hacerlo o no puede hacerlo mientras cumple condena, o antes o durante el juicio; sólo cité eso porque me dio la gana- .Pero en serio que no entiendo porque privan de ese derecho a ciudadanos que solo se diferencian de mí porque su preferencia sexual es diferente a la que yo tengo.

Para mí es muy bonito eso de amanecer con una señorita a la par, pero si a un caballero le gusta amanecer con otro caballero, y si a una señorita le gusta amanecer con otra señorita pues suerte, es muy su vida, y mientras no me la impongan, y mientras no criminalicen mis hábitos que no les afectan, pues sigan adelante con su arcoíris y yo sigo mi propio vuelo.

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