martes, enero 07, 2014

Elecciones presidenciales en una tragedia apodada democracia


Hay "N" opciones para las elecciones presidenciales: La fórmula del partido "A", la fórmula  del partido "B", la del "C";  y así sucesivamente hasta la fórmula presidencial del partido "Z". Cada fórmula tiene dos miembros: un candidato a la presidencia y uno a la vicepresidencia. Cada fórmula tiene una bandera oficial y un montón de banderitas ocultas o públicas que la apadrinan.

Tres por dos es seis, la fórmula más popular es  E=MC2 mientras que la capital de Escocia es Soyapango y  pues estamos jodidos porque hay "Z" alternativas electorales pero Ninguna opción política.

miércoles, diciembre 18, 2013

Algo muy personal, de eso que uno escribe y queda.


Daños colaterales de un eterno retorno

Mañana moriremos mientras mueren
mariposas. Mejor mientras me muero,
marchita mis memorias. Moriremos
mujer, mañana martes moriremos.
Marchémonos mañana  martes. ¡Mírame!,
morirán mis moléculas  mañana,
mañana martes . Mientras mis  muñecas
mueren, morirán mis mentiras. Marta
morirá mientras muero, mientras mueren
mañana martes: Mónica, Melliza.
Me mostrarás mis muertes, mariposa,
mis muertos, mariposa.  Mis muñecas
morirán mientras  mato mis moléculas
mirándote, mujer, mañana miércoles.

viernes, noviembre 29, 2013

Poema de Muin Basisu

YO, TÚ, ÉL 
En su vocabulario no había árboles
ni flores...
En su vocabulario no había pájaros.
Sólo sabía lo que le habían enseñado:
matar a los pájaros,
y mató a los pájaros,
odiar a la luna,
y odió a la luna,
tener un corazón de piedra,
y tuvo un corazón de piedra,
a gritar: “¡Viva lo que sea!”
“¡Abajo lo que sea!”
“¡Muera lo que sea!”.
 
En su vocabulario no había árboles,
en su vocabulario no había
tú ni yo
porque él debía matarnos
a ti y a mí.
Sólo sabía lo que
le habían enseñado:
matarte a ti y matarme a mí.

lunes, mayo 27, 2013

Fijación de la costumbre, poemario de Vilma Osorio


Costumbre: es  un hábito adquirido  por la práctica frecuente de un acto. 

Fijación: es el Estado de reposo de una sustancia después de agitada por una operación química.

El nombre del libro sugiere establecimiento, o estabilización. La lectura de esta unidad sugiere el inicio de un recuerdo que está en proceso de volverse recurrente, de volverse cíclico, de volverse costumbre. Y esa fijación va referida a un estado que debe denotarse con la palabra olvido. 

Fijación de la costumbre es un libro en el que se aborda un proceso hacia la fundación del olvido.  Una lucha entre el olvido que se necesita  con el olvido que a la vez no se quiere alcanzar, y eso es un miedo característico de seres gregarios, un miedo natural a estar solo o  a sólo estar acompañado por un recuerdo que no ofrece ninguna alternativa hacia el futuro.
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En una buena novela, la última línea del libro debe resolver  a  la primera manteniendo una unidad  y correspondencia tal y como ocurre en la música donde la generalidad establece que se termina con la misma nota que se inició.  En el libro esto se hace con ideas, con situaciones y hechos que se corresponden para generar un efecto  de resolución similar al que se logra en música.  En Fijación de la costumbre, Vilma Osorio logra con maestría este efecto,  y lo hace de una forma muy condescendiente hacia Shinobu, el personaje de su poemario, pues en el primer poema la autora le ordena Levántate/Es tarde. Despierta  y lo hace con una fuerza que evoca cuando  David se dirige a Salomón en 1 reyes 2:2. Sin embargo al final, luego de haber viajado a lo largo del poemario, la autora le dice: Está bien, Shinobu./Sigue durmiendo.  En el libro se desarrolla una transición de la amonestación al consentimiento de una forma gradual y modulada. El personaje convence al autor, y también a los que podemos ser espectadores.

El poeta es un pequeño Dios, lo dijo  Vicente Huidobro. Vilma entiende muy bien eso en este libro y según su propia fe, pues logró conmoverse y respetar el albedrio de su personaje pasando de la orden al consentimiento mediante todo lo que está en medio del  primer verso y el último verso de Fijación de la costumbre.

Me encanta etiquetar cada libro que leo con palabras que le dan cadencia tanto en ritmo como en temática, y para mí las palabras en este libro son :  médulas, cuervos, olvido que más bien corresponden a la cadencia central.  Sin embargo me enloquece la fuerza de estos versos del primer poema: Escupe el tiempo/desprecia el miedo. Esas sentencias contra el tiempo encierran un conflicto muy humano: la fundación del olvido.  Shinobu, al igual que cualquiera piensa la palabra tiempo con las limitantes propias de nuestro idioma. Sería mejor pensar en  la palabra tiempo pero en griego,  en griego, es posible referirse a tiempo mediante dos conceptos: Kairós y Krónos.  Kairós, se refiere a un lapso preciso para que algo acontezca, un lapso que no  está subordinado a días y horas, es tiempo determinado por situaciones y características. Krónos, está referido a un tiempo cuantificable,  un tiempo al que el hombre está esclavizado por días y horas. 

Entre el adiós y el olvido hay un lapso, eso es indiscutible, pero este no se puede medir. No hay fórmula para olvidar, no se olvida en 19 días y 500 noches, no hay una medida que pueda designarse para decir cuánto tiempo se necesita para olvidar, no hay un Krónos, no hay un tiempo cuantificable para alcanzar el olvido. Pero entre el adiós y el olvido sí hay un Kairós , un lapso, un tiempo oportuno para que algunos recuerdos dejen de ser recurrentes, o al menos para que ya no  signifiquen lo mismo. Después de todo, el olvido es un algo que perseguimos y  un algo del que a la vez nos escondemos.  Esa negación y afirmación del olvido deja heridas y cicatrices, y de éstas trata Fijación de la costumbre. 

En cuanto a estilo, la palabra precisión es la que mejor describe la forma en que Vilma Osorio compacta cada verso. En cuanto a  registro, la voz de Vilma tiene un sello contemplativo propio y característico de los orientales. Jorge Luis Borges logró tomar este sello en su serie 15 monedas logrando lo contemplativo de los orientales con un contenido cargado de los conflictos intelectuales  que tanto fascinaron a Borges. Alejandra Pizarnik, lo hace con muchos epigramas con  esos aires de existencialismos tan propios de ella; pero Vilma toma ese sello contemplativo para retratar ese limbo que existe entre el adiós y el olvido. 

Al inicio de la unidad, uno ve en Shinobu a un ser postrado que se ahoga en un vaso de agua, pero mientras uno viaja con él  hasta el final,  descubre que hay un océano contenido en ese vaso de agua.  Uno descubre- como quizás lo habría dicho Roberto Lainez- que existe la Tempestad en un vaso y que ahí es donde se ha sumergido Shinobu; que  Shinobu transita en ese limbo que existe entre el adiós y el olvido.

Ningún poema está por casualidad en Fijación de la costumbre, y en cada uno se siente que la autora conoce el peso exacto de cada palabra, ninguna sola está de más, ninguna está de relleno, ninguna sobra ni en ritmo ni en concepto.  Es el primer libro de Vilma Osorio, sin embargo no se trata de un libro de principiante.

martes, abril 30, 2013

lunes, abril 08, 2013

Hacerse hombre matando un candidato a la presidencia



Mamá siempre me dijo que para  volverse  hombre uno debía matar un hombre, quemar un libro  y deforestar un bosque. Ya he hecho dos de esas cosas, y estoy ante la oportunidad de hacer la tercera.  Lo primero que hice fue quemar un libro, lo segundo fue deforestar varios bosques y pues sigo en pie de lucha y con un futuro difícil pero necesario.

El Asunto es que inicié mi camino hacia la masculinidad quemando una copia del libro de Alberto Sánchez titulado "La Cornoide”. Un libro lleno de herejías, y dicen los muy herejes que gustan de estas cosas, que quizás es el aporte más grande que un matemático centroamericano ha hecho en los últimos 200 años a la más exacta de las ciencias. Pero el triunfo y el virtuosismo de la  acción no radica en repetir esa práctica monótona de quemar un libro, eso es fácil y los papas son expertos con los que no estaría en condiciones de competir si se trata de quemar libros. El virtuosismo de mi acción, es que hasta donde sé era la única copia que quedaba  de La Cornoide y pues así di mi primer paso para ser hombre macho masculino.

Mi segundo paso hacia la hombría, fue escribiendo un libro de superación personal que se llama “ El Camino hacia el éxito está a un paso de distancia”. Es un best seller desde la primera semana de lanzamiento, y  se estima que dentro de una edición ya se habrán talado el equivalente a 5870 campos de football americano para sostener el tiraje de este libro. Hice lo de deforestar el bosque, pero necesitaba creatividad para consumar  mi segundo paso,  debía hacerlo y lo hice sin lastimar mis manos de señorita.  No hay duda que sí supe  cómo dar  mi segundo paso para volverme un hombre macho masculino, uno tan macho como  uno de los hombres con los que se acostaba mi abuela, como esos con los que se acuesta mi mamá, la perra de mi primo y  yo. Mi primo no es que sea una perra por cambiar de marido a cada rato, es que mi primo tiene una perrita, una pastor alemán que ha tenido tres partos y nunca ha repetido novio pero eso es otro asunto. Mi primo es un hombre muy heterosexual, y sólo porque el incesto es pecado no pruebo con ese hombre macho masculino, aunque la verdad es que primos se arriman y con un par de tragos adentro a lo mejor se anima, pero eso es otro asunto.

Mi tercera tarea a cumplir, para demostrarle a mi mamá que no soy una señorita sólo por amanecer día a día con el mismo hombre, esa tarea  sí está un poco complicada.

Me ponen muy nervioso los medios de comunicación, las cámaras, las entrevistas, las investigaciones  y todo lo relacionado con la farándula. El problema es que  ya se descubrió mi misión y pues no sé qué hacer; pero de lo que estoy seguro es que no puedo fallar ante la epifanía que experimenté el domingo de resurrección.  No debo rendirme aunque el riesgo sea muy grande porque mi misión ha trascendido como noticia internacional.

La epifanía

Luego de orar en la cima de Tecana Mountain,  mientras yo continuaba postrado al pie de la cruz que desde ese lugar ilumina toda la ciudad; un pajarito se me acercó volando, y dijo:

-Santiago, no seas piricuaco . No desmayes, levántate y sé valiente. Te entregaré este pasaporte venezolano, esta pistola y esta fotografía. Tú sabes lo que debes hacer hijo mío.

El pajarito también me advirtió que mi víctima había sido prevenida por otro pajarito,  y la verdad es que tengo que hacerle frente al asunto. Lo complicado es que lo servicios de inteligencia están alerta sobre la conspiración de la que debo ser protagonista anónimo, pero tengo que hacerlo, debo hacerlo, o de lo contrario, nuca seré hombre macho masculino como mamá siempre quiso.