domingo, junio 17, 2007


No hay corona sin cruz


El viernes, me encontré a un amigo. Él estaba sentado frente a la primera mesa de un comedor. Yo entré. Lo salude y luego ordené mi comida. Como siempre, y debido a que es mayor que mí como unos 55 años. Él comenzó a hablarme de sus triunfos, de sus fracasos y de muchas cosas interesantes. Él fue músico de la Banda Regimental de Santa Ana, hace ya varias décadas atrás, y además es de la vieja guardia de profesores de la Escuela Municipal de Música David Granadino. Siempre que me encuentra me hace preguntas sobre teoría musical; yo nunca respondo y cuando lo hago mis respuestas son inconclusas, Don Manuel lo sabe, él está conciente que no responderé de la manera correcta, pero si de la manera que él espera que lo haga. No piensen que me pregunta para luego presumirme sus conocimientos, no; si lo hace es por razones pedagógicas. No creo que Don Manuel sea muy amigo de Sócrates, pero el hecho es que él ya no se dedica en forma profesional a la música, y como que aún le quedo la maña de transmitir sus conocimientos a través de preguntas. Él hace un par de años atrás, tocaba el órgano en la Iglesia El Carmen, es de los primeros músicos que conocí. Y también es un gran amigo que algunas veces aburre con sus consejos; pero la última vez que hable con él, me dijo algo muy interesante: “No hay corona sin cruz”. Este es un viejo dicho popular, pero yo nunca lo había escuchado, y sinceramente me pareció buenísimo. Sé que esta frase tiene fundamentos cristianos; y a pesar de que no profeso esa fe, me parece linda la idea de que “No hay corona sin cruz”, y poco me importa si es una frase de una oración o es algún versículo, o si es el titulo de la primera parte del tercer capítulo de un libro publicado en el año 1550. No quiero parecer un discípulo de cristo, y mucho menos un seguidor de Cesar Guzmán, pero creo que todos sabemos que “todo triunfo implica un sacrificio”; no sé si él ha escrito esta frase, pero sólo a él lo creo capaz de publicarla con su nombre al pie de una pagina.

En lo personal, hay algunas veces que me cuesta esforzarme, y algunas veces me siento derrotado. Pero ni modo, hay que seguir viviendo. Y si a alguien, no le parece Calvino por cristiano, y no le parece Cesar Guzmán por que su obra es una oda a los lugares comunes. Seguramente lo entenderá mejor con el Principito. Pues con Saint-Exupéry, parece que la idea del triunfo y el sacrificio se complementan en una forma más clara; pues la corona al fin y al cabo tiene espinas; y el esfuerzo o el sacrificio no siempre garantizan victorias.


Del capitulo XXI de El Principito


- Hay una flor… creo que me ha domesticado- dijo el Principito**

- Es posible-dijo el zorro-. En la Tierra se ve toda clase de cosas…

- ¡ Oh, no es en la Tierra! – dijo el Principito.

El zorro pareció muy intrigado:

- ¿Es en otro planeta?

- Sí.

- ¿Existen cazadores en ese planeta?

- No.

- Eso parece interesante. ¿Y gallinas?

- No.

- Nada es perfecto –suspiro el zorro.



Hay algunos académicos que han pensado que en el Principito el papel del zorro no es el clásico de los cuentos, a mí me parece que siempre es el mismo; con la diferencia que para Saint- Exupéry, no es un personaje simple. Pues él, comprende que hasta los villanos también tienen sentimientos, y comprende que los villanos no entienden el equilibrio, y lo interpretan como injusto. Y digo esto precisamente por la decepción que el zorro experimenta al enterarse de que sin cazadores no hay gallinas; sin embargo no hay que olvidar que el zorro si comprende “que es necesario dejarse domesticar” para sobrellevar algunas cosas, así como también sabe “lo esencial es invisible para los ojos”. Y en fin, la relación entre los cazadores y las gallinas es complementaria, y más que complementaria es una relación de equilibrio.
Hay que aclarar-auque no es necesario-, que-en términos reales- no todos los cazadores tienen gallinas; pero en fin de las tres formas que conozco para explicar las relaciones complementarias, yo elijo la del Principito.


**En el texto original está escrito así:
Empiezo a entender-dijo el Principito-. Hay una flor... creo que me ha domesticado...

6 comentarios:

Luis Hernández dijo...

Gracias por tu post.

Te soy sincero, me has ayudado mucho, hasta me dieron ganas de llorar.

Gracias Santiago.

Santiago Vásquez dijo...

No sé si lloraste por que te pareció cursi. No se si lloraste por que te parece demasiado estúpido o quizás por que está mal escrito; pero en fin gracias, por leerlo.

Saludos

Luis Hernández dijo...

Que quede claro que no lloré, nada más me dieron ganas de llorar.

Que si fue cursi? si fue cursi, que si era muy estúpido? es probable, que si está mal escrito? no lo creo? que si me gustó? pues si, me gustó.

Mario Zetino dijo...

Hablando del Principito, dice Luis que las palabras del zorro tienen serias implicaciones en la administración de los harenes. Hoy, por ejemplo, dijo, ¿Sabés por qué un hombre no debe decir cuántos harenes tiene ni cuántas afiliadas en total? Porque lo esencial es invisible a los ojos. Sólo se ve con el corazón.
Estoy de acuerdo. La caballerosidad ante todo.

Anónimo dijo...

HEY SANTIAGO HAY COSAS QUE SE DOMESTICAN SIN NADA DE FUERZA......PERO EN VERDAD ES MAS ASOMBROSO VER QUE LOS CASCABELES SE CONVIERTEN EN LAGRIMAS

JUAN LUIS CASTEL dijo...

HOLA CHANTI?