lunes, junio 30, 2014

De mujeres a mujes y hombres a hombres


"Las mujeres se arreglan para otras mujeres"; eso se suele decir con el ánimo de afirmar que el hombre no presta atención a los pequeños detalles que forman la imagen tota de una mujer. Esa sentencia afirma que sólo entre mujeres son capaces de notar hasta los más mínimos cambios e innovaciones a pesar de que a la mayoría de mujeres les gusta atraer hombres. Un hombre ve a una mujer  y más que decir qué bien se le ve esa falda, se interesará en lo que oculta o evidencia esa falda; sin embargo otra sujeta (valga el lenguaje de género) ve a esa misma mujer y probablemente notará que la falda no combina con el bolso, que la falda le marca que el tinte del cabello necesita retoque  o que la falda le va muy bien con los tacones. Para una mujer es importante verse bien ante el ojo masculino, pero es muy importante verse bien para demostrarle estatus y estilo a otras mujeres. Para una mujer moderna es suficiente que el estilo la haga sentirse bien consigo misma: de esa actitud se derivan muchas consecuencias interesantes y otras asquerosas, pero eso es otro rollo.


A la mayoría de hombres le gusta atraer mujeres, pero cuando un hombre lanza un piropo, regularmente lo hará  para impresionar a otros hombres; si dice un piropo lo hará para marcar su hombría en un grupo de amigos, pues regularmente los piropos que provienen de un grupo son pendejadas que están lejos de gustar a las mujeres pero son capaces de incomodarlas.  Los piropos que provienen de un grupo de hombres con características de perros muchas veces  son verdaderos tratados de acoso, son vulgaridades sin capacidad de conmover los sentimientos femeninos; son frases en las que un hombre le demuestra a un grupo de hombres que él profesa  esa hombría propia de negar los sentimientos y afirmar que la belleza femenina vale la pena únicamente por el acto físico.  También hay piropos que no son vulgares, pero si provienen de alguien en un grupo son  más para afirmar la hombría en un grupo que para otra cosa. 

No sé si las mujeres se arreglan para otras mujeres, pero sí estoy seguro que los hombres lanzan piropos para otros hombres

miércoles, mayo 14, 2014

Sumpul

Fuimos trescientos gritos cansados y sin eco.
Trescientos fuimos; fuimos trescientas voces. Fuimos
sangre sobre las piedras; sangre sobre las aguas
y somos sangre errante que corre en otras venas.
Somos trescientos gritos brillando en otras voces;
si tuvimos espada fue entre nuestras arterias.
Mi nombre es Marta Hernández. Tengo dieciseis años,
Mi sangre fue alimento de sus manos hambrientas.
Mi luna fue poblada por la sed de sus cuerpos.
Mi sangre manchó el verde olivo y el camino de los mares.
Mi sangre se estancó entre sus poros extraños.
Antes de regresar al polvo polvo fuimos.
Y polvo somos pero también fuimos latidos
y oxigeno y deseos. Hambre fuimos y hambre
somos. Trescientos fuimos; trescientos somos. Marta
es mi nombre. Mi vientre se llenó de semillas
de los que desgarraron mi vestido y mi alma.
Fui polvo y arrancaron mi vestido entre el polvo;
después me destrozaron la mirada y los huesos,
Polvo fuimos y polvo somos: polvo en las aguas
como polvo en los cielos; polvo sobre esas franjas
de esa bandera alzada entre sombras y huesos.

martes, abril 22, 2014

Tres ensayos sobre los hombres de pasos tercos, la soledad y otras cosechas*

I
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"Gabriel García Márquez entre todas las cosas que le legó a la literatura, 
dio vida a un sinfín de personajes que traían en su esencia una nota común: 
jamás perdían la esperanza en algo, 
por muy transcendental o muy absurdo que fuere”

Ronald Orellana

Siempre dudé si Melquiades nos condenó  a tener un destino irrenunciable, o si solo escribió sobre  el paraje al que nos llevarían esos caminos que cada uno anduvo con los pasos de siempre; esos pasos de antes  y después de los primeros latidos, esos pasos de los días cuando las cosas debían ser señaladas por carecer de nombre. Esos pasos que fueron los mismos cuando el hielo ya no causó asombro, esos pasos de cuando la sangre derramada en las guerras fue sólo un rumor antiguo,  esos pasos que de día o de noche fueron los mismos. Esos pasos que  se repitieron aún cuando el corazón se quedó quieto porque las obsesiones de los condenados prevalecen hasta después de la muerte.

Siempre dudé porqué Melquiades era tan propio y tan lejano ante nuestra sangre y sus aficiones; pero parece que el pasado es una mentira en la medida que se marchan los que vieron esa gloria de la que no quedan siquiera ruinas;  por eso,  Melquiades no necesitaba marcharse ni se apresuraba, sabía que en el pasado como el futuro las lágrimas son siempre lágrimas. La memoria es infinita, tiene muchas estaciones pero no existen los caminos de regreso; después de todo, los  pasos siempre son los mismos pasos, y el caminante raras veces se detiene para elegir uno de los cuatros caminos; los cuatro puntos cardinales son tres: el invierno y la primavera, Melquiades no necesitó elegir o  ir de regreso por alguno de los caminos, en sus manos convergieron todos los tiempos y todas las estaciones. A Melquiades le daba igual el invierno o el sur, La primavera  o el norte; pero   Gabriel como  todos los de su estirpe sentía nostalgia por las primaveras antiguas porque siempre supo que las primaveras venideras serán como un invierno de lágrimas. La más bella de las primaveras fue cuando en todas las casa había guacamayas, y todas  las guacamayas cantaban en el mismo tono y a la mis a hora; pero toda primavera antigua es una estación irrecuperable  como irrecuperables son los cadáveres que fueron arrojados al mar.

Siempre dude de muchas cosas, pero siempre he estado seguro  que Gabriel ha disfrutado condenándonos a la locura mientras espera que vuelvan las primaveras antiguas; así lo hizo con cada uno de nosotros, nos condenó a tener esperanzas  en cualquier algo sin importar que tan absurdo o trascendental fuera ese destino, ese paraje.  A la larga no sé si fue Melquiades, Gabriel o algún otro dios; pero  alguno  de ellos me metió la idea de  huir del recuerdo  de Remedios  intentando amar la guerra,  intentando amar el exilio, intentando amar los pescaditos de oro. Alguno  me hizo creer que lograría matarla buscando mi propia muerte. Finalmente me aconteció la muerte y aquí estoy de nuevo gastando mis pensamientos en Remedios.
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II
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Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?



Jorge Luis Borges


Cuando Melquiades escribió los pergaminos en sánscrito, dejó detallado que mi madre moriría durante el Viernes Santo, y que resucitaría al tercer día. Entre la muerte y la resurrección, mi madre se reuniría en el cielo con Remedios la Bella, quien le revelaría que los suyos no tendrían segunda oportunidad sobre la tierra. Un día después de resucitar, justamente ese día que los  curas y conservadores llaman Lunes de Pascua, mi madre quemaría los pergaminos durante las primeras horas; sin embargo, Gabriel se negó  a dejarlo así y  creyó  que era más conveniente hacer que mi madre muriera Jueves Santo para evitar que regresara de la muerte. Mi madre,  según la voluntad de Melquiades,  sería la primera en escuchar el viento que arrasaría con la ciudad de los espejos, no dé por gusto su voluntad la había vuelto ciega. Es conocido por los hombres que un creador no  provoca las calamidades sin destinarles un propósito supremo. Mi madre anunciaría la condena, y el Aureliano de ese tiempo creería en su palabra hasta descifrar los pergaminos; pero no fue así, y  mi madre murió esperando  ver a uno de su estirpe con cola de cerdo. Ella sabía que los abuelos no mintieron; aunque nacimos y fuimos bautizados como cristianos y no como aberraciones, ella comprendió que los pasos de los hombres se repetían de forma interminable, que los dioses no sólo castigan con colas de cerdo, sino que los dioses también castigan con pasos que se repiten, con pasos que son necios.

Entre los necios mi padre  fue el más disciplinado; fue el primero en descifrar los pergaminos en sánscrito, luego estudió latín y hebreo pero Melquiades le negó los pergaminos en hebreo porque los había reservado para mí. Luego mi padre perdió la cordura. Algunos podrían decir que mi padre enloqueció al descubrir que la realidad es un espejismo que acontece entre la imaginación, la  voluntad y el deseo de los pergaminos de un ser supremo; pero no fue así, si terminó amarrado  a un árbol fue únicamente por la voluntad de Gabriel, no por haber colapsado al haber descifrado la dinámica de los necios. 
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III
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“Los religiosos esperan el destino en la mano de los dioses,
los supersticiosos confían su muerte al azar,
los hombres libres  se acercan con cada paso  hacia su destino, 
los hombres de letras escriben su final”

Luis Alonso Recinos


La voluntad de Gabriel, pareciera ser el deseo y la terquedad de todos  los que han padecido la soledad de esta tierra nueva; al menos así suele leerse en los pergaminos escritos en hebreo que me entregó Melquiades.  Me habría gustado que mi madre muriera Viernes Santo, pero Gabriel la asesinó Jueves para asegurarse su deseo y voluntad. Según los escritos de Melquiades, Gabriel moriría el mismo día que mi madre y al igual que ella resucitaría al tercer día;  eso sí, aunque de muertes iguales,  a ambos los esperaba un cielo distinto. Entre el día de la muerte y la resurrección,  Gabriel se reuniría con su abuela que le contaría las mismas historias, los mismos cuentos y  las mismas ocurrencias que lo entretuvieron durante la infancia. Gabriel Decidió la muerte de mi madre para Jueves Santo, así ni él ni ella sufrirían de muerte o resurrección paralela.  Todo hecho única y exclusivamente para cumplir con su voluntad y deseo, pues  pudo haber elegido resucitar, pero decidió matar y morir durante Jueves Santo.

Uno no se muere cuando debe, sino cuando puede. Esa mujer  que viste de azul y  tiene el cabello largo, esa mujer de aspecto un poco anticuado, esa mujer a la que llaman muerte;  visitó a Gabriel un día antes del viernes. Entonces, lo tomó  de la mano para ponerle una sortija.  Esa sortija era la misma que él  había empeñado para comprar el algoritmo de la vida eterna; es cierto  que logró comprar la eternidad, pero como consecuencia colateral se ganó la admiración de los miserables. Esos miserables que no son capaces de pronunciar una palabra que fuera un laberinto, un nudo o un  crucigrama como aquellas palabras que salían de la boca de su abuela; miserables que repiten sus pasos sin descifrar las voces  incansables de  los espejos.

Pudo haber elegido resucitar, pero decidió matar y morir para asegurarse una eternidad  escuchando  las historias, los cuentos y  las ocurrencias  que le acompañaron desde antes del amor, desde  de antes del plomo que lo olibgó a encontrar el  Caribe en otras tierras, desde antes de la vida;  desde antes de esas páginas que sólo supieron poblarse de soledad.  

·      *Estos tres ensayos, originalmente  fueron publicados por el Coronel Aureliano Buendía  en el periódico Le Monde en la edición correspondiente al  17 de  agosto de 1959, esta es la primera vez que se publican en español gracias a una traducción de Thierry Davo; editor que junto al Coronel prepara  “Las obras completas de Melquiades”,  serie de  setenta veces siete libros que serán publicados en la colección “Fuego perpetuo” de la editorial Alejandría.

miércoles, abril 02, 2014

Del deseo a los pedales



A Miguel , Vera, Claudia  por  prestarme  esa brújula hacia la locura
y a Silvio(sí, ese Silvio)

Desplazarse en bici al trabajo, a la escuela, o a donde se quiera  tiene muchos beneficios que no me interesa argumentar; basta con decir que se sonríe, y digo que basta decir eso  no porque eso sea lo  único y suficiente, sino porque la bicicleta tiene beneficios y usos polisémicos que permiten que cada usuario interprete y experimente desde el contexto que más le dé la gana, que más le sea útil. Mi gana es sonreír mientras me desplazo por la ciudad. 

Creo que estoy mintiendo, porque vivo en un pueblo con aspiraciones metropolitanas; pero igual, es un pueblo en que los conductores aspiran a ser tan hostiles, fríos e irrespetuosos a  como se dice  que son los conductores en el estresante tráfico de las ciudades, y creo que no sólo aspiran, creo que también lo consiguen.

Durante varios años, los miércoles, sino bien todos, pero sí muchos, me ha tocado ir a la capital por motivos varios.  Me he desplazado como peatón, como copiloto, como usuario de taxi, como usuario de autobuses; pero  finalmente me desplacé como ciclista y aunque no puedo recordar la primera vez que anduve caminando por la capital, aunque no puedo recordar la primera vez  que anduve en bus, la primera vez en carro, la primera vez en taxi; estoy seguro que la primera vez en bici se queda como uno de esos recuerdos propios de un inicio, propios de una fundación. 

Estoy acostumbrado a rodar día a día en mi pueblo con aspiraciones de metrópolis, y me toca compartir calles estrechas con automovilistas, motociclistas, peatones, ciclistas y etc.  No tengo mucho margen de movimiento horizontal pues la calzada es estrecha, y cuando me rebasan pido que mi abuela esté rezando por mi alma; pues en serio que se convive con imprudentes y gente a prisa que a lo mejor piensan que los ciclistas estamos hechos de algún material irrompible.  Si algo es irrompible en todo esto, es la terquedad por desplazarse de forma alternativa por las calles, pero esa terquedad no puedo prolongarla  para viajar  a la capital porque la distancia  de mi casa a la capital es como para hacer ciclismo de ruta, no ciclismo urbano. En la capital  no había forma de conseguir una bici ya fuera rentada, prestada o robada; por otra parte, el sistema de buses en el que viajo  desde mi  pueblo chico/infierno grande no ofrece alternativas para llevar una bici; podría irme en bus hacia la capital, llevarme una bicicleta plegable  y listo, pero para eso no me da el presupuesto, así que tenía que aguantarme a moverme en bus; por fortuna,  ahora miércoles 2 de abril de 2014, sabía que al bajarme del bus me esperarían con una bicicleta.  Eso sí, no me bajé en la capital, sino en uno de los  pueblos con aspiraciones urbanas que está  a un par de kilómetros de la capital.
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Me  puse el casco, me subí a la bici, y nos desplazamos hasta la capital donde de forma voluntaria toco con una orquesta de guitarras. Tuve la dicha de tener no una, sino dos compañeras que me guiaron por las calles estrechas de ese pueblo con ego de metrópolis; avanzamos hasta la capital, y me llevaron a mi lugar de ensayo.  Luego me acompañaron a  una de las zonas más exclusivas de la capital para ver unos zapatos  de ciclismo de ruta, luego fuimos a una reunión en la que conocí a alguien que se desplaza como cuatro veces lo que yo me desplazo para ir a su trabajo, luego fuimos a una tienda de bicis en una de las zonas más conflictivas de la ciudad, finalmente fuimos a tirarnos bajo un árbol y a comer minutas en un parque.  Entre todos esos puntos en el itinerario que recorrí hoy, comprobé que es posible moverse en una ciudad con muchos carros, hasta es posible desplazarse de forma horizontal es una misma calle, y sé que con eso se debe tener cuidado pues los automovilistas son gente y los ciclistas somos perros, y como perros que somos al igual que un perro debemos reaccionar ante el claxon de un automóvil, humillándonos, huyendo y sobre todo recordando que somos inferiores y que  por lo tanto, los daños y las  consecuencias  que podemos sufrir son producto de nuestra desobediencia a un pito; pero eso es otro asunto, y si cito la metáfora es porque una ciclista muy brillante la dijo hoy, y me ayudó a expresar algo que todos los ciclistas sufrimos.

En cualquier calle los ciclistas estamos expuestos a muchos riesgos, pero los ciclistas son tercos, y hace exactamente una semana me desplacé como peatón por la capital, y cada vez que veía a un ciclista me emocionaba, me palpitaba la terquedad. Siempre que he visto ciclistas por las calles de la capital me he quedado sorprendido,  y  desde que practico ciclismo urbano  vi  como algo muy utópico que yo pudiera rodar por la capital; pero  ahora eso fue posible. Dos ciclistas me hicieron avanzar hacia esa utopía proporcionándome una bici, acompañándome, guiándome y  educándome en eso de pedalear entre tantos autos, motos, buses, peatones y etc. Dos compañeras  me  hicieron avanzar hacia una utopía, y avanzar hacia una utopía se llama revolución, y cuando se hace una revolución escoltado por dos  enfermas mentales se sonríe mucho.  Fue tan grandiosa esa primera vez por la capital, que cuando recuerdo siento envidia de mí mismo por tan buena experiencia con compañeras tan increíbles.  

Desplazarse en bici tiene muchos beneficios que no me interesa argumentar. Muchas experiencias que a lo mejor luego  o nunca me dé la gana  escribir. Me gusta que cada uno tenga sus propios argumentos; yo me quedo  con que se sonríe y también creo que cada uno merece sus propias experiencias. Sin divagar más, lo cierto es que  sí esta terquedad pasó del deseo a los pedales, fue gracias a que todavía existen personas que creen en la locura, personas que saben que otro mundo es posible, pero en bici.

jueves, marzo 06, 2014

Entre el voto nulo, el voto residencial y el voto en el exterior



El Tribunal Supremo electoral tiene muchas funciones y preocupaciones; las funciones están delimitadas por el marco legal, mientras que las preocupaciones están subordinadas a las inquietudes de los  patrones de los magistrados del Tribunal.

El ausentismo y abstencionismo han sido de las preocupaciones históricas de esta institución, y en los últimos años se ha luchado contra éste a través de campañas en las que se llama a la población a que ejerza el sufragio; así mismo se ha facilitado la posibilidad que salvadoreños que no residen en el país puedan votar a través de correspondencia para aumentar la participación democrática. Sin embargo, la medida más importante contra el abstencionismo ha sido la del voto residencial. Bajo esta modalidad se ha garantizado que los electores no tengan que desplazarse grandes distancias para elegir a los representantes.  Sin duda en estas elecciones fue más fácil votar en los 14 departamentos y hasta fue posible hacerlo desde la diáspora.

En El Salvador la cultura política está reducida-como en muchos países- al acto de elegir a los que elegirán. Eso es una democracia muy de caricatura, y sin embargo se nos enseña a verla como la forma más avanzada  y efectiva que un ciudadano tiene para participar en política. Sea cómo sea, es lo que se tiene y para quienes gustan de la democracia no podrán negar que se ha avanzado desde las primeras elecciones que se llevaron a cabo en el país; pero quienes entienden la democracia saben perfectamente que mantenerse únicamente en la modalidad representativa no es suficiente, sino que se debe avanzar a otra modalidades de participación cívica, otras formas de patriotismo que vayan más allá de cantar el himno en el estadio; modalidades de participación que vayan más allá de elegir por mayoría a quienes ostentarán sueldos muy desproporcionados a sus funciones reales. Ampliar las formas de participación no es algo que le competa únicamente al Tribunal Supremo Electoral. Las universidades, los sindicatos, las asociaciones no gubernamentales, las iglesias,  los gremios; todos y cada uno de los ciudadanos deben tener algún nivel de incidencia en la vida política.  Esa incidencia va muy de la mano de las posibilidades y alcances de cada ciudadano, y en ese sentido las redes sociales han tenido un papel de gran protagonismo en estas elecciones como en ningún proceso lo hubo antes. En diferentes formas de sociedades virtuales se vio gente pidiendo el voto por uno o por otro candidato, gente cuestionando a uno u otro partido y también ha sido grande la porción de cibernautas llamando al voto nulo. Cada uno con sus posibilidades y alcance, cada uno desde su #forma de scribir & xpresarse.

Anular el voto también es una forma de participar en las elecciones aunque a muchos no les guste, aunque se califique de actitud  antipatriótica o de postura ridícula de personas que se sienten superiores al proceso. El punto es que las redes sociales fueron el escenario más amplió del llamado al voto nulo, y  eso fue así sin generar ningún costo conocido  a las arcas de los contribuyentes; o al menos así se entiendo, pues quienes llamaron a votar nulo fueron ciudadanos indignados que sin invertir dinero en su iniciativa cívica, lograron resultados estadísticamente más significativos que los que consiguió el Tribunal al invertir tantos recursos por disminuir esa variable que tanto les duele, esa variable llamada ausentismo.

En las elecciones presidenciales del 2009,  16,471 votos fueron declarados nulos, mientras que en la primera vuelta celebrada en el 2014 esta cifra aumentó a 34,310 votos. No quiero responsabilizar del crecimiento del voto nulo a las redes sociales;  pues eso sería robar créditos a nuestra clase política: una clase política en la que abundan cuadros que de sol a sol han trabajado para perder la credibilidad ante la población. Por eso, aunque el Tribunal Supremo Electoral diga que están consolidando la democracia, no se hará mucho mientras la clase política no termine de aterrizar. Después de todo aunque no bajó mucho el abstencionismo  y el ausentismo, sí subió de forma muy significativa la proporción de los que votaron nulo.

El total de ciudadanos que votaron en el 2009 y en el 2014 anduvo por 2.6 millones de los  más de 4 millones inscritos en un padrón poblado por muertos, privados de libertad y más. La recién pasada  primera vuelta fue un fracaso en cuánto a convocatoria si lo vemos en términos aritméticos; está claro que al Tribunal le preocupa aumentar la participación y pese a lo invertido en pautas publicitarias, y a pesar del voto residencial, y a pesar del voto en el exterior los esfuerzos no superaron las expectativas.  Eso sí, los votos nulos florecieron gracias al esfuerzo de los servidores públicos que tanto asco y descontento provocan… o a lo mejor no fue por eso, a lo mejor  se trata de una conspiración de la derecha de llamar al voto nulo para que los tontos e ingenuos izquierdistas caigan en un plan maquiavélico inspirado por el demonio; o a lo mejor se trata de una conspiración de la extrema izquierda para llamar al voto nulo para que los tontos e ingenuos derechistas caigan en un plan maquiavélico inspirado por el demonio. 

No creo que el demonio o el papa Francisco tengan mucho que ver en el llamado al voto nulo, pero al parecer tanto en la izquierda como  en la derecha están llevando campañas contra esta forma de participación.  En ambos sectores se ha satanizado, y hasta se ha perseguido a quienes llaman a no elegir entre miembros de un clase política sínica, una clase política que busca el poder sin garantizar proyectos políticos coherentes a las necesidades de la patria, una clase política que lejos de evolucionar según las situaciones políticas, ha renunciado a sus idearios  en el discurso, en las “plataformas” sólo para seducir a los electores.

Muchos de buena  fe atacan el voto nulo diciendo que se debe botar por el menos peor, y lo peor de ese argumento, es que cada elección el menos peor es peor que el menos peor de la elección pasada; por otra parte hay una campaña muy llamativa y con lenguaje agresivo escrita muy a como uno escribe en las redes: “No son la misma MI€R&@ Defendé tu libertad. ¡Salí a votar!" A lo mejor tengan algún grado de razón  quienes respaldan ese eslogan, consigna o lo que sea, pues al menos las banderas no son iguales; pero decir que no son la misma cosa es muy  dificil porque la realidad demuestra lo contrario. Yo por mi parte, creo que si se diferencian es por casi nada, y eso a larga quizás  no es lo mismo pero es igual. Eso sí, independientemente de si son o no son la misma cosa ( MI€R&@ ); de algo sí hay total seguridad, ambos le temen a lo mismo: al voto nulo.